Platón. República.

Platón
Síntesis de República

Libro I

Sócrates y Glaucón visitan el Pireo para asistir a un festival en honor de la diosa tracia Bendis (327a). Son invitados a la casa de Polemarco (328b). Sócrates le habla a Céfalo sobre la vejez, los beneficios de ser rico y la justicia (328e-331d). No parece correcto decir que es justo devolverle a un amigo loco las armas que nos ha confiado (331c), por ello la justicia no consiste meramente en ser veraz y devolver lo que se debe, como afirma Céfalo. Sigue la discusión entre Sócrates y Polemarco (331d-336b).

Para Polemarco la justicia es ayudar a los amigos y dañar a los enemigos, y esto es lo que uno debe a los demás (332c). Las objeciones de Sócrates a la definición de Polemarco son las siguientes: (i) ¿Es esto apropiado en medicina o en el arte culinario? Entonces, ¿en qué contexto sería apropiado? (332d)? (ii) El justo también será bueno en cosas inútiles y en ser injusto (333e). (iii) A menudo no sabemos quiénes son nuestros amigos y enemigos. Así, podríamos tratar bien o mal a aquellos que suponemos como amigos o enemigos. ¿Sería esto justicia? (334c). (iv) No parece justo tratar mal a nadie, ni siquiera a un enemigo (335b). Sigue la discusión entre Sócrates y Trasímaco (336b-354c).

Trasímaco define la justicia como el sacar ventaja, o como aquello que es beneficioso para el más fuerte (338c). La justicia es diferente bajo diferentes regímenes políticos, según las leyes, hechas para servir los intereses de los fuertes (la clase dominante en cada régimen, 338e-339a). Sócrates requiere una aclaración de la definición: ¿significa que la justicia es lo que los más fuertes piensan que es beneficioso para ellos o lo que realmente es beneficioso para ellos (339b)? ¿Y los gobernantes fuertes no cometen errores y, a veces, crean leyes que no les sirven (339c)? Para Trasímaco los más fuertes son en realidad sólo aquellos que no cometen errores en cuanto a lo que les conviene (340d). Sócrates responde con una discusión sobre el arte o la artesanía y señala que su objetivo es hacer lo que es bueno para sus destinatarios, no lo que es bueno para el artesano (341c). Trasímaco sugiere que algunos oficios, como el de pastor, no hacen esto, sino que buscan el beneficio del practicante (343c). También agrega la afirmación de que la injusticia es en todos los sentidos mejor que la justicia, y que la persona injusta que comete injusticia sin ser detectada siempre es más feliz que la persona justa (343e-344c). El paradigma del injusto feliz es el tirano, capaz de satisfacer todos sus deseos (344a-b). Sócrates señala que la preocupación del pastor por sus ovejas es diferente de su preocupación por ganar dinero, que es ajena al oficio (345c) y que ningún poder o arte proporciona lo que es beneficioso para sí mismo (346e). Sócrates afirma que los mejores gobernantes son reacios a gobernar pero lo hacen por necesidad: no desean ser gobernados por alguien inferior (347a-c).

Sócrates ofrece tres argumentos a favor de la vida justa sobre la vida injusta: (i) el hombre justo es sabio y bueno, y el hombre injusto es ignorante y malo (349b); (ii) la injusticia produce una falta de armonía intrínseca que impide actuar eficazmente (351b); (iii) la virtud es excelencia en la función de una cosa y la persona justa vive una vida más feliz que la persona injusta, ya que realiza bien las diversas funciones del alma humana (352d). Sócrates no está satisfecho con la discusión, ya que es necesaria una explicación adecuada de la justicia antes de que puedan abordar si la vida justa es mejor que la vida injusta (354b).

Libro II

Glaucón no está convencido por los argumentos de la discusión anterior (357a). Divide las cosas buenas en tres clases: las cosas buenas en sí mismas, las cosas buenas tanto en sí mismas como por sus consecuencias, y las cosas buenas sólo por sus consecuencias (357b-d). Sócrates sitúa la justicia en la clase de las cosas buenas en sí mismas y por sus consecuencias.

Glaucón renueva el argumento de Trasímaco para desafiar a Sócrates a defender la justicia por sí misma sin ninguna consideración de lo que proviene de ella (358b ss.). Glaucón da un discurso defendiendo la injusticia: (i) la justicia se origina como un compromiso entre personas débiles que temen que sufrir la injusticia sea peor que cometerla (358e-359a); (ii) las personas actúan con justicia porque esto es necesario e inevitable, por lo que la justicia es buena solo por sus consecuencias (historia del anillo del antepasado de Giges, 359c-360d); (iii) el injusto con fama de justo es más feliz que el justo con fama de injusto (360d-362c).

Adimanto amplía la defensa de la injusticia y el ataque a la justicia de Glaucón al afirmar: la reputación de la justicia es mejor que la justicia misma, por lo que la persona injusta que puede mantener la reputación de ser justo será más feliz que la persona justa; discusión de varias formas en que el injusto puede adquirir la reputación de justicia (362d-366d).

Se le pide a Sócrates que defienda la justicia por sí misma, no por la reputación que le otorga (367b). Propone buscar primero la justicia en la ciudad y luego proceder por analogía a encontrar la justicia en el individuo (368c-369a). Este enfoque permitirá un juicio más claro sobre la cuestión de si la persona justa es más feliz que la persona injusta. Sócrates comienza discutiendo los orígenes de la vida política y construye una ciudad justa en el discurso que satisface solo las necesidades humanas básicas (369b-372c). Sócrates argumenta que los humanos entran en la vida política ya que cada uno no es autosuficiente por naturaleza. Cada ser humano tiene ciertas habilidades naturales (370a) y hacer solo el único trabajo para el que es naturalmente apto es la forma más eficiente de satisfacer las necesidades de todos los ciudadanos (370c). Glaucón objeta que la ciudad de Sócrates es demasiado simple y la llama “una ciudad de cerdos” (372d). Sócrates describe una ciudad que permite lujos ("una ciudad febril", 372e-373e). Sócrates señala que la lujosa ciudad requerirá un ejército para proteger la ciudad (373e). El ejército estará compuesto por soldados profesionales, los guardianes, que, como los perros, deben ser amables con los conciudadanos y duros con los enemigos (375c). Los guardianes deben ser educados con mucho cuidado para poder hacer bien su trabajo de proteger a los ciudadanos, las leyes y las costumbres de la ciudad (376d). La poesía y las historias deben ser censuradas para garantizar tal educación (377b). La poesía debería: (i) presentar a los dioses como buenos y sólo como causas del bien (379a); (ii) como inmutable en forma (380d); (iii) como seres que se abstienen de la mentira y el engaño (381e).


Libro V

Sócrates está a punto de embarcarse en una discusión de los regímenes políticos injustos y los correspondientes individuos injustos cuando es interrumpido por Adimanto y Polemarco (449a-b). Insisten en que debe abordar su comentario previo de que los guardianes poseerán en común las mujeres y los niños (449b-d). Sócrates acepta a regañadientes (450a-451b) y empieza con la sugerencia de que las mujeres guardianas deben realizar el mismo trabajo que los guardianes masculinos (451c-d). Algunos pueden atenerse a las costumbres y objetar que a las mujeres se les debe dar diferentes trabajos porque su naturaleza es diferente a la de los hombres (453a-c). Sócrates replica que las diferencias naturales entre hombres y mujeres no son relevantes cuando se trata del trabajo de proteger y gobernar la ciudad. Ambos sexos son naturalmente adecuados para ello (454d-
e). Sócrates argumenta, además, que el permitir a las mujeres realizar las mismas tareas que los hombres no solo es factible sino también mejor. Esto es así pues las personas más adecuadas para el trabajo lo realizarán (456c).

Sócrates también propone que no debería haber familias separadas entre los miembros de la clase guardiana: los guardianes tendrán a todas las mujeres y los niños en común (457c-d). Sócrates por qué es lo mejor y Glaucón le permite omitir la discusión acerca de la factibilidad de lo propuesto (458a-c). Los mejores guardianes deben tener relaciones sexuales con las mejores guardianas para producir descendencia de naturaleza similar (458d-459d). Sócrates describe el sistema de la eugenesia con más detalle. Para garantizar que los mejores guardianes tengan relaciones sexuales con las mejores guardianas, la ciudad tendrá festivales matrimoniales respaldados por un sistema de lotería amañado (459e-460a). A los mejores guardianes también se les permitirá tener relaciones sexuales con tantas mujeres como deseen para aumentar la probabilidad de dar a luz a niños de
naturaleza similar (460a-b). Una vez que nazcan, los niños serán llevados a un lugar de crianza para ser atendidos por nodrizas, y los padres no podrán saber quiénes son sus hijos (460c-d). Lo que se busca es que los padres piensen en todos los niños como sus propios hijos. Sócrates reconoce que este sistema dará como resultado que miembros de la misma familia tengan relaciones sexuales entre sí (461c-e).

Sócrates argumenta que tales arreglos fomentarán que la unidad se extienda por toda la ciudad (462a-465d). Respondiendo a la queja anterior de Adimanto de que los guardianes no serían felices, Sócrates replica que sí estarán felices con su forma de vida: tendrán sus necesidades satisfechas y recibirán suficientes honores de la ciudad (465d-e). Luego, Sócrates analiza cómo los guardianes conducirán la guerra (466e).

Glaucón lo interrumpe y exige una descripción que explique cómo podría surgir semejante ciudad justa (471c-e). Sócrates admite que esta crítica es la más difícil de abordar (472a). Luego explica que el modelo teórico de la ciudad justa que construyeron sigue siendo válido para discutir la justicia y la injusticia, incluso si no pueden probar que tal ciudad pueda llegar a existir (472b-473b).
Sócrates afirma que el modelo de la ciudad justa no puede surgir hasta que los filósofos gobiernen como reyes o los reyes se conviertan en filósofos (473c-d). También señala que ésta es la única vía posible para alcanzar la felicidad completa tanto en la vida pública como en la privada (473e). Sócrates señala que debe debatirse sobre la filosofía y los filósofos a los fines de justificar lo dicho (474b-c). Los filósofos aman y buscan la sabiduría en su totalidad (475b-c) y aman especialmente la visión de la verdad (475e). Los filósofos son los únicos que reconocen y encuentran placer en lo que está detrás de la multiplicidad de apariencias, a saber, la Forma única (476a-b). Sócrates distingue entre quienes conocen las Formas únicas que tienen el ser, y quienes tienen opiniones (476d). Quienes tienen opiniones no saben, ya que los objetos de opinión son advenedizas y cambiantes apariencias, mientras que el conocimiento implica objetos estables (476e-477e).

Libro VI

Sócrates continúa explicando por qué los filósofos deberían gobernar la ciudad. Deben hacerlo porque están en mejores condiciones para conocer la verdad y porque tienen los conocimientos prácticos pertinentes para gobernar. Las habilidades y virtudes naturales del filósofo demuestran que tiene lo necesario para gobernar bien: busca el ser más que el devenir (485a-b), odia la falsedad (485c), es moderado (485d-e), es valiente (486a-b), aprenden rápido (486c), tienen buena memoria (486c-d), les gusta lo proporcionado y la verdad es de ese modo, y tienen un carácter agradable (486d-487a).

Adimanto objeta que los filósofos reales son personas extravagantes, malas o, en el mejor de los casos, inútiles (487a-d). Sócrates responde con la analogía del barco estatal para mostrar que se acusa falsamente de inutilidad a los filósofos (487e-489a). Como un médico no suplica a los pacientes para que le permitan curarlos, el filósofo no debería suplicar a la gente que lo dejen gobernar (489b-c). A la acusación de que los filósofos son malos, Sócrates responde que aquellos innatamente aptos para la filosofía y de una naturaleza excepcional, a menudo se corrompen por la mala educación y se vuelven extraordinariamente malos (491b-e). Por tanto, alguien sólo puede ser filósofo, en el verdadero sentido, si recibe la educación adecuada. Después de una discusión sobre
los sofistas como malos maestros (492a-493c), Sócrates advierte contra varias personas que afirman falsamente ser filósofos (495b-c). Dado que los regímenes políticos actuales conducen a la corrupción o la destrucción del filósofo, debe evitar la política y llevar una vida privada tranquila (496c-d).

Luego, Sócrates aborda la cuestión de cómo la filosofía puede llegar a desempeñar un papel importante en las ciudades existentes (497e). Aquellos con naturaleza filosófica necesitan practicar la filosofía toda su vida, especialmente cuando son mayores (498a-c). La única forma de asegurarse de que la filosofía se aprecie adecuadamente, y no se enfrente a la hostilidad, es limpiar una ciudad existente y comenzar de nuevo (501a). Sócrates concluye que la ciudad justa y las medidas propuestas son a la vez lo mejor, y no existe objeción que muestre su imposibilidad (502c).

Sócrates procede a discutir la educación de los reyes filósofos (502c-d). Lo más importante que deben estudiar es la Forma del Bien (505a). Sócrates considera varios candidatos para lo que es el Bien, como el placer y el conocimiento, y los rechaza (505b-d). Señala que elegimos todo con miras al bien (505e). Sócrates intenta explicar qué es la Forma del Bien a través de la analogía del sol (507c-509d). Así como el sol ilumina los objetos para que el ojo pueda verlos, la Forma del Bien hace que los objetos de conocimiento sean cognoscibles para el alma humana. Así como el sol proporciona a las cosas su capacidad de ser, de crecer y de nutrirse, la Forma del Bien proporciona a los objetos de conocimiento su ser, aunque ella misma sea superior al ser (509b).

Sócrates ofrece la analogía de la línea dividida para explicar la Forma del Bien aún más (509d-511d). Divide una línea en dos secciones desiguales una vez y luego en dos secciones desiguales nuevamente. Las dos partes inferiores representan el reino visible y las dos partes superiores el reino inteligible. En la primera de las cuatro secciones de la línea, Sócrates coloca imágenes/sombras, en la segunda sección los objetos visibles, en la tercera sección las verdades a las que se llegó a través de hipótesis como lo hacen los matemáticos, y en la última sección las Formas mismas. En correspondencia con cada uno de ellos, existe una capacidad del alma humana: imaginación, creencia, pensamiento e intelección. La línea también representa grados de claridad, opacidad, ya que las secciones más bajas son más opacas y las secciones más altas más claras. Y también grados de realidad. Lo más bajo es menos real.

Libro VII

Sócrates continúa su discusión sobre el filósofo y las Formas con una tercera analogía: la analogía de la caverna (514a-517c). Representa la educación del filósofo desde la ignorancia hasta el conocimiento de las Formas. La verdadera educación es el cambio del alma de las sombras y los objetos visibles a la verdadera comprensión de las Formas (518c-d). Los filósofos que logren este entendimiento se mostrarán reacios a hacer otra cosa que no sea contemplar las Formas, pero deben ser obligados a regresar a la cueva (la ciudad) y gobernarla.

Sócrates procede a delinear la estructura de la educación de los reyes filósofos para que puedan llegar a comprender las Formas (521d). Aquellos que eventualmente se conviertan en reyes filósofos inicialmente serán educados, como los otros guardianes, en poesía, música y educación física (521d-e). Luego en matemáticas: aritmética y números (522c), geometría plana (526c) y geometría sólida (528b). A continuación, estudiarán astronomía (528e) y armónicos (530d). Luego estudiarán la dialéctica que les llevará a comprender las Formas, y la Forma del Bien (532a). Sócrates da una explicación parcial de la naturaleza de la dialéctica y deja a Glaucón sin una explicación clara de su naturaleza o cómo puede conducir a la comprensión (532a-535a). Luego, discuten quién recibirá este curso de educación y cuánto tiempo deben estudiar estas materias (535a-540b). Los que reciben este tipo de educación deben exhibir las habilidades naturales adecuadas para un filósofo discutidas antes. Después de la formación en dialéctica, el sistema educativo incluirá quince años de formación política práctica (539e-540c) que prepararán a los reyes filósofos para el gobierno de la ciudad. Sócrates concluye sugiriendo que la forma más fácil de crear la ciudad justa sería expulsar a todos los mayores de diez años de una ciudad ya existente
(540e-541b).
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Traducción, selección y adaptación de M. Paesani del artículo "Plato: Republic" de Antonis
Coumoundouros, en la Internet Encyclopedia of Philosophy.
https://iep.utm.edu/republic/



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CONTENIDOS DE REPÚBLICA
(De la Introducción a la edición de Conrado Eggers Lan en Gredos, pps. 20-35)

Texto extraído de:

https://ia800603.us.archive.org/12/items/dialogos.-iv.-republica-platon/Di%C3%A1logos.%20IV.%20Rep%C3%BAblica%20-%20Plat%C3%B3n.pdf

https://proletarios.org/books/Platon-Republica.pdf


RESUMEN DEL CONTENIDO


LIBRO I


328c Discusión preliminar sobre la vejez

Céfalo: el carácter, no la vejez, es la causa de los males de que se quejan los ancianos; la riqueza puede ayudar al hombre sensato a ser justo.


331c Céfalo: la justicia es la devolución de lo que se debe

Sócrates: pero se puede devolver lo que se debe con justicia o no.


332d Polemarco: es el beneficio a amigos y perjuicio a enemigos

Sócrates: pero si se perjudica a un caballo; se le vuelve peor respecto de su excelencia (areté); dado que la justicia es la excelencia del hombre, al perjudicar a un hombre se lo vuelve más injusto, y así se haría justicia produciendo injusticia.


338c Trasímaco: es lo que conviene al más fuerte

Sócrates: pero así como un médico dispone no lo que le conviene a él sino lo que conviene al enfermo, el gobernante debe disponer lo que conviene a los gobernados. Cada arte aporta un beneficio particular: el del médico, la salud, el del mercenario el salario. Si el médico gana dinero al curar, no se beneficia con el arte médico sino con el arte del mercenario que añade al suyo. Así el que gobierna no obtiene ningún beneficio de su arte, sino de uno adicional.


348c Trasímaco: la injusticia es excelencia y sabiduría

Sócrates: pero en cualquier arte el sabio no trata de aventajar a otro que lo conoce, sino al que lo desconoce. Y el justo no quiere aventajar al justo, sino al no-justo. Por lo tanto, es el justo quien se parece al sabio y bueno, no el injusto.


352d La justicia es la excelencia del alma

Cada cosa tiene una función (érgon) que sólo ella cumple o que ella es la que la cumple mejor. Las funciones del alma son atender, deliberar, etc., y su excelencia es la justicia, de modo que el alma justa cumplirá su función y vivirá bien, no así el alma injusta.


LIBRO II


357a Glaucón: la justicia no es vista como un bien en sí mismo

Bienes que deseamos por sí mismos, que deseamos por sus consecuencias y que deseamos por ambas cosas. La justicia es colocada por la mayoría en la segunda clase, como algo en sí mismo penoso, y sólo deseable por sus consecuencias.


358e Glaucón: la justicia no es cultivada voluntariamente

Los hombres sufren más al ser víctimas de injusticias que lo que disfrutan al cometerlas; por eso la justicia consiste en un acuerdo para no sufrir ni cometer injusticias. Sólo cultiva la justicia el que es impotente para cometer injusticia. Mito de Giges.


362d Adimanto: es preferible la injusticia a la justicia

Cuando los injustos son ricos pueden reparar cualquier delito y librarse de los males del más allá. Incluso se puede persuadir a los dioses.


[Sobre el método: leer primero en caracteres grandes, la ciudad, y luego estudiar las coincidencias con lo pequeño, los individuos. 368d]


368a Sócrates: nacimiento del Estado sano

Se buscará la justicia en el Estado (pólis) primeramente, y luego en el individuo. El Estado nace cuando el individuo no se autoabastece sino que necesita de otros, por lo cual se asocia con los demás. Estas necesidades son: 1) de alimentación, 2) de vivienda y 3) de vestimenta. Los expertos en cada actividad producirán para todos los demás, recibiendo a cambio los productos que necesitan. Se llevará una vida austera.


372d Tránsito hacia el Estado enfermo

Glaucón: una sociedad de cerdos no sería distinta.

Sócrates: pues entonces habrá que añadir cocineros, médicos, músicos, modistas, etc. Será un Estado enfermo o lujoso, cuyo territorio debe agrandarse a costa del vecino: origen de la guerra y del ejército. El ejército debe ser profesional.


374e Cualidades que deben tener los militares

Serán seleccionados como militares o guardianes los que posean agudeza, rapidez, fuerza y valentía; deben ser mansos con sus compatriotas y feroces con sus enemigos.


376c La educación de los guardianes, La música: los textos

Hay que rechazar la mayoría de los mitos de Homero y Hesíodo, que presentan a los dioses como criminales o combatiendo entre sí.


379a Pautas para hablar de Dios (peri theologías) en los textos

Hay que representar a Dios tal como es: bueno, y por ende que no puede ser causa del mal No ha de permitirse que los poetas presenten a dioses haciendo mal o transformándose: lo excelente no es susceptible de modificación; tampoco mintiendo, pues la verdadera mentira es odiada por dioses y hombres, y la mentira en palabras, que es útil a los hombres, no sería útil para un dios.


LIBRO III


386a Pautas para hablar de los hombres en los textos

Los poetas no deben presentar a los héroes lamentándose por la muerte; tampoco como presas de risas o ensalzando la buena mesa.


392c Pautas para la dicción de la poesía

La narración puede ser simple (ditirambos), por medio de imitación (tragedia, comedia) o por ambas cosas a la vez (épica). Los guardianes no deben hacer imitaciones, ya que cada uno es apto para una sola tarea. Pero si imitan, deben imitar sólo caracteres valientes, moderados, piadosos, etc. Usarán el tipo mixto de narrativa, con una parte breve de imitación.


398c Pautas para las melodías

Como las armonías han de adaptarse al texto, no serán quejumbrosas ni relajantes: las únicas aceptables son la doria y la frigia. No se necesitarán instrumentos de muchos sonidos.


399e Pautas para los ritmos

Sólo deben permitirse los ritmos que sean propios de un modo de vivir ordenado y valeroso; el pie y la melodía deben adecuarse al texto y no viceversa.


403c La gimnasia y la medicina

Debe cambiar el régimen de vida de los atletas actuales, que duermen demasiado; se excluirá el pescado y la carne hervida, pero sin estar pendiente del régimen. Sólo los ricos, que no cumplen una función en la sociedad, pueden pasarse el tiempo con los médicos; el artesano no tiene tiempo para tratamientos largos.


410b Poder educativo de la gimnasia y la música

Ambas educan el alma: la gimnasia, su lado fogoso (thymoeidés), y si se combina con música, que cultiva la dulzura, produce, en lugar de la fuerza bruta, la valentía.


412b Pruebas de los candidatos a gobernantes

Los que gobiernen serán los que tengan la convicción (dógma) de que lo que deben hacer es siempre lo que más convenga al Estado. Tres clases de pruebas: 1) encargarlos de tareas que faciliten su olvido de esa convicción; 2) imponerles trabajos, sufrimientos y competencias, y 3) llevarlos a lugares terroríficos y luego a otros placenteros.


414 Mito de las clases

Todos los ciudadanos han sido criados y educados por la tierra, que es su madre y nodriza; por tanto, todos son hermanos entre sí. Pero en la composición de unos (guardianes gobernantes) entró el oro, en la de otros (auxiliares) la plata y en la de otros (labradores y artesanos) el bronce y el hierro. Puede darse el caso de que un hombre de oro genere uno de bronce, y que uno de hierro genere a uno de oro; en todos los casos hay que llevarlos al sector que les corresponde.


416a Comunidad de los guardianes

Para ser como perros de rebaño, no como lobos que devoren a las ovejas, los guardianes no deben contar con bienes privados, salvo de primera necesidad, y harán sus comidas en común.


LIBRO IV


419a La felicidad de la clase gobernante y la sociedad

Adimanto: los gobernantes, teniendo todo en su mano para ser dichosos, no podrán así disfrutar como los de otros Estados.

Sócrates: no debemos mirar a la felicidad de los guardianes, sino a la de toda la sociedad.


421d La pobreza y la riqueza de los ciudadanos

No debe haber gente rica ni pobre, ya que, sí es rica, no se ocupará de su trabajo, y si es pobre, no podrá realizarlo bien, Y si en una guerra se combate contra un Estado en que hay ricos y pobres, se les ofrecerá a éstos la fortuna de los ricos a cambio de su alianza, ya que en este Estado no interesa la riqueza.


427d Las partes de la excelencia en el Estado

Para saber si se halla la justicia en el Estado, bastará con examinar sí están presentes las otras tres partes de la excelencia: la sabiduría (sophía) la moderación (sophrosýne) y la valentía (andreía). El Estado es sabio no por el conocimiento de alguna cuestión particular, sino por el de su totalidad, que es el apropiado para la vigilancia que está presente en los guardianes. El Estado es valiente si lo es aquella parte suya que va a la guerra por su causa. El Estado es moderado cuando gobernantes y gobernados coinciden en quiénes deben gobernar, así la mejor parte gobierna a la peor.


JUSTICIA

432b La justicia en el Estado bien fundado

Es lo que resta para que el Estado alcance la excelencia: consiste en que cada uno haga lo que le corresponde en el Estado.


436a Las partes del alma

¿Están presentes en el individuo las mismas clases que en el Estado? ¿Hablamos de géneros distintos, cuando decimos que por medio de uno aprendemos, por otro somos fogosos y por otro anhelamos placeres?


436c El principio de contradicción

Una misma cosa no produce ni padece efectos contrarios en el mismo sentido, con respecto a lo mismo y al mismo tiempo; no debemos confundirnos cuando una cosa parece una y resulta múltiple.


437b Las partes del alma (continuación)

Si alguien tiene sed, es debido a la parte irracional (alógiston) y apetitiva (epithymetikón) del alma, pero puede no querer beber a causa del razonamiento (logismós). La fogosidad (thymós) pasa a veces por semejante a la apetitiva, pero cuando uno se encoleriza contra los propios deseos se ve que no es así; tampoco se identifica con la parte racional (logistikón), ya que uno puede entusiasmarse irracionalmente y ser llamado al orden por la razón. Por tanto, son tres géneros distintos.


441c Funciones de las partes del alma

Así como el Estado es justo cuando las tres clases hacen cada una lo suyo, lo mismo con el individuo: al raciocinio corresponde mandar y a la fogosidad ser su servidor y aliado. El individuo es valiente cuando la fogosidad se atiene a lo prescrito por la razón, es sabio por la parte racional y es moderado por la amistad y concordia de estas partes entre sí.


LIBRO V


451d Naturaleza y tareas de la mujer

En cuanto a la naturaleza difieren entre sí un hombre carpintero y otro médico, no un hombre médico y una mujer médica: las dotes naturales están similarmente distribuidas en el hombre y la mujer; sólo difieren en que la mujer es más débil. Por lo tanto, las mujeres deben realizar las mismas tareas que los hombres y recibir la misma educación.


457e Comunidad de mujeres y de niños

Ninguna mujer cohabitará en privado con un hombre; las mujeres serán comunes a todos los hombres. Por participar de las mismas tareas, llegarán a la unión sexual; se celebrarán matrimonios sagrados entre los mejores guardianes y las mejores guardianas. Los hijos serán comunes y no sabrán quiénes son sus padres; su educación será confiada a magistrados, separándose a los mejores.


462a Carácter comunitario de la sociedad

El mayor mal para el Estado es lo que lo divide y el mayor bien lo que lo une. Por ende, debe haber una comunidad de placer y dolor: todos los ciudadanos deben poder regocijarse y entristecerse por las mismas cosas (por decir todos 'mío’ a lo mismo).


469b La esclavitud y las luchas entre griegos

Los griegos no harán esclavos a otros griegos, sino sólo a los bárbaros. En las guerras entre griegos no se despojará a los cadáveres, excepto de sus armas, y éstas no serán ofrendadas en los templos; no depredarán los campos ni incendiarán las casas de los vencidos.


471e Glaucón: ¿es posible que tal organización política exista?

Sócrates: se ha indagado qué es la justicia y el hombre justo para proponerlos como paradigmas para nuestros actos, no para demostrar que su existencia es posible. La praxis alcanza siempre menos la verdad que las palabras. Más bien hay que demostrar cómo se puede fundar el Estado más próximo al descrito. La condición es que los filósofos reinen en los Estados o los gobernantes filosofen.


474b El filósofo

Los que aman algo lo aman en su totalidad y no en una parte; así el 'amante de la sabiduría' (philósophos) es aquel que gusta de todo estudio, sin hartarse nunca. Pero hay que distinguir el ‘verdadero filósofo’' del que es 'parecido a un filósofo'.


475e Los filósofos y las Ideas

Lo Bello, lo Justo, lo Bueno y todas las Ideas son una cada una, pero, al aparecer en comunión con acciones, cuerpos y unas con otras, cada una parece múltiple. Los verdaderos filósofos, a diferencia de los parecidos a filósofos, no confunden la Idea con las cosas que de ella participan.


476d El objeto del conocimiento y el objeto de la opinión

El que conoce, conoce algo que es (ón), no puede conocer lo que no es (mé ón). A lo que es corresponde el conocimiento científico (epistéme), a lo que no es corresponde la ignorancia.

También el que opina debe opinar sobre algo y no sobre lo que no es, pero la opinión (dóxa) es algo más oscuro que el conocimiento y más claro que la ignorancia, y por ende corresponde a algo Intermedio entre lo que es y lo que no es: la multiplicidad, p. ej., de cosas bellas es algo intermedio entre la esencia (ousía) y el do ser (tò mé eínai). Los que gustan de ella son amantes de la opinión (philódoxoi), no filósofos.


LIBRO VI


486a El alma filosófica

El alma filosófica suspira siempre por la totalidad íntegra de lo divino y de lo humano. Desde temprano es justa y mansa, bien dotada de memoria y facilidad de aprender.


487d Dificultades del ejercicio de la verdadera filosofía

Cuando las cualidades del alma filosófica (valentía, moderación, etc.) se nutren mal. arrancan al alma de la filosofía. Los que corrompen a los filósofos no son los sofistas sino los acusadores de éstos, que son los más grandes sofistas: la multitud en la asamblea, teatro, etc. Los sofistas no enseñan privadamente otra cosa que las convicciones que la multitud se forja cuando se congrega. Son muy pocos los que tratan dignamente con la filosofía, y, al no ver nada sano en la política, se alejan de ésta.


497a La juventud y la filosofía

Cuando los adolescentes abordan la filosofía, al llegar a su parte más difícil, la relativa a los conceptos abstractos (tò peri toùs lógous), la abandonan. En la adolescencia hay que darles una educación apropiada a la edad, y, sólo cuando la fuerza corporal declina, hacerlos ocuparse de la filosofía.


499e Posibilidad de persuadir a la multitud

La multitud está mal dispuesta con la filosofía porque nunca ha visto un filósofo como el descrito, pero se le puede persuadir de que lo dicho es verdad.


502c El objeto del estudio supremo

Hay que probar a los guardianes en la práctica de los es nidios superiores, para ver si son capaces de llegar hasta el objeto del estudio supremo, la idea del Bien, que es algo superior a la justicia.


506c Alegoría del sol

Las cosas múltiples son vistas. Las Ideas pensadas. Lo que es el sol en el ámbito visible respecto a la vista y de lo que se ve, es la Idea del Bien en el ámbito inteligible (noeiòs töpos) respecto del intelecto (noûs) y de lo que se intelige, o sea, de las Ideas. Así como el sol aporta a las cosas visibles la propiedad de ser vistas y también su vida, así la Idea del Bien confiere a las Ideas el poder de ser conocidas pero además el existir (tö eînai) y la esencia (ousía), aunque ella misma no sea esencia sino que esté más allá de la esencia.


509d Alegoría de la línea

Dividida una línea en dos secciones desiguales, y cada una de ellas en otras dos, tendremos, en la sección visible, una subsección de imágenes (sombras, reflejos) y otra de la cual en la primera hay imágenes (seres vivos. artefactos). A su vez, en la primera subsección de la parte inteligible, el alma se sirve de supuestos (hypothéseis), sin marchar hasta un principio (arché) sino hacia la conclusión. En la otra subsección parte de supuestos, pero avanza por medio de Ideas hasta llegar al principio no supuesto (anypòthetos arché). La sección visible se conoce mediante la opinión y. dentro de ella, la subsección de imágenes por la conjetura (eikasía) y la otra por la creencia (pístis); la sección Inteligible es conocida mediante la inteligencia (noûs): dentro de ella la subsección inferior mediante el pensamiento discursivo (diánoia), la superior por el intelecto (noûs).


LIBRO VII


517b Alegoría de la caverna


La caverna es el ámbito visible en que vivimos y el fuego en ella es el sol: afuera está el ámbito Inteligible, las Ideas, y el sol es la Idea del Bien. El arte de volver el alma desde las tinieblas hacia la luz es la educación. Los gobernantes, una vez educados de ese modo, deben gobernar.


522c Estudios del filósofo: I) aritmética

Para escapar al ámbito del devenir (génesis) y captar la esencia el guardián debe estudiar aritmética, que eleva el alma y la obliga a discurrir (dialégesthai) sobre los Números en sí.


526c 2) geometría plana

Aunque los geómetras hablan de ‘cuadrar’, ‘aplicar’, etc., como si sus discursos apuntaran a la praxis, la geometría se dirige al conocimiento de lo que es siempre.


528a 3) estereometría

El estudio del sólido en sí mismo ha sido emprendido hasta ahora débilmente; el Estado debe promoverlo.


528e 4) astronomía

No hay que ocuparse de ella con la vista, ni aunque se mirehacia arriba, sino con la inteligencia: los astros que se ven sólo sirven como ejemplos para el estudio de los que no se ven en su velocidad, figura y relaciones verdaderas.


530d 5) armonía

Lo mismo en el caso de la teoría matemática de la música: a partir de los acordes que se oyen hay que elevarse al examen de los números armónicos y de los que no lo son, lo cual es útil para la búsqueda de lo Bello y lo Bueno.


531d La Dialéctica, estudio supremo

Los estudios anteriores sólo son un preludio a la dialéctica, que sólo pueden alcanzar los capaces de dar y recibir razón de la esencia. Tal como el prisionero llega al término de lo visible cuando puede ver el sol, el dialéctico arriba al término de lo inteligible cuando contempla la Idea del Bien. El método dialéctico es el único que marcha hasta ella cancelando los supuestos.


533e Retorno a la alegoría de la línea: ordenamiento epistemológico

El conocimiento relativo a las cuatro subsecciones son; ciencia (epistémé), pensamiento discursivo, creencia y conjetura; a estas dos en conjunto, opinión, y a las dos primeras en conjunto, inteligencia (nóesis). Esta se refiere a la esencia, y la opinión al devenir. Esencia: devenir :: inteligencia: opinión, y a su vez ciencia: creencia :: pensamiento discursivo: conjetura.


534b Formación de los dialécticos

Estudiarán desde niños. A los veinte años se elegirá a los más inteligentes y durante diez años se les hará tener una visión en conjunto (sýnopsis) de Lo que en forma dispersa estudiaron cuando niños. A los treinta años se seleccionará a los más capaces de prescindir de los sentidos y de marchar hacia lo que es en sí, y se les hará descender a la caverna para ejercitarse en todo tipo de trabajo. A los cincuenta se los forzará a contemplar la Idea del Bien, y a. tomándola como paradigma, alternarse durante el resto de sus vidas en el gobierno del Estado.


LIBRO VIII


543c Las cinco clases de constituciones políticas

El régimen correcto es el descrito, la aristocracia. Hay cuatro regímenes (politeíai) deficientes: la timocracia o timarquía, la oligarquía, la democracia y la tiranía. Y hay otros tamos tipos de hombres, de cuyo comportamiento nacen aquéllos.


545d La corrupción del mejor Estado (discurso de las Musas)

Ni siquiera los mejores guardianes podrán controlar por completo la fecundidad y esterilidad ajustándose al número geométrico total; de este modo se procreará en momentos no propicios y nacerán niños no favorecidos por la naturaleza, que serán inferiores a sus padres, y cuando les toque gobernar descuidarán la música y la gimnasia. Así surge la timocracia.


547d La timocracia

Llegarán a) gobierno hombres más fogosos y más aptos para la guerra que para la paz. Lo que prevalece en este régimen, con la fogosidad, es el deseo de imponerse y ser venerado.


548d El hombre timocrático

Ajeno a las Musas, ama el poder y los honores, de joven desdeña la riqueza, mas no de adulto. Es hijo de un padre bueno que vive en un Estado mal organizado, y que alienta en él lo racional. Pero su madre y criados cultivan en él lo apetitivo, pues anhelan tener más riqueza y poder y critican a su padre. En este conflicto llega a un compromiso, y cede el gobierno de sí a lo fogoso.


550c La oligarquía

Régimen basado en la tasación de fortunas; en él mandan los ricos. Surgen porque los hombres que ansiaban honores terminan por volverse amigos de la riqueza y llevar a los ricos al gobierno. Son en realidad dos Estados: uno de los ricos y uno de los pobres.


553a El hombre oligárquico

El hijo del hombre timocrático primero imita a su padre, pero, al verlo luego procesado y privado de su fortuna, deja de lado la ambición y fogosidad que prevalecían en su alma y se vuelve hacia el lucro. Su parte racional sólo mira cómo acrecentar su riqueza. Reprime los deseos de placer para no gastar su fortuna.


555b La democracia

Surge cuando los pobres ven que los gobernantes oligárquicos no valen nada y que sólo gobiernan por debilidad. En este régimen abunda la libertad de palabra y de hacer cada uno lo que le da la gana.


550c El hombre democrático

Hay deseos necesarios, que hay que satisfacer para no morir, y deseos innecesarios. En el hijo del hombre oligárquico se produce una pugna entre ambos tipos de deseos. Si ninguno de ambos tipos es auxiliado desde fuera, el hombre democrático vive de un modo que no es contrario a la libertad ni a toda norma.


562a La tiranía

El deseo insaciable de libertad pierde a la democracia (como el deseo insaciable de riqueza pierde a la oligarquía). Los ricos que son despojados de su fortuna luchan contra el pueblo; éste pone a su cabeza un individuo que se desembaraza violentamente de sus enemigos. Al principio, el tirano libera de deudas a los pobres y les da tierras, pero, cuando se reconcilia con algunos enemigos y extermina a los demás, promueve guerras para mostrarse como conductor y para que los impuestos empobrezcan a los ciudadanos y no puedan ocuparse de conspirar contra él. Se llenará de enemigos, y será odiado por muchos.


LIBRO IX


571a El hombre tiránico

En el hijo del hombre democrático hay deseos reprimidos, que, a más de innecesarios, son contrarios a toda norma; los forjadores de tiranos estimulan éstos; así las opiniones morales anteriores son sometidas por otras que, cuando está interiormente regido de modo democrático, sólo se liberaban durante el sueño; no se arredrará ante crimen alguno.


576b Primera prueba de la superioridad del justo sobre el injusto

El hombre tiránico es el más injusto y, si llega a gobernar solo mucho tiempo, es el más desdichado; es el que menos hace lo que quiere; está forzado a la adulación y al servilismo.


550d Segunda prueba

Según la parte del alma que predomine, hay tres tipos de hombres: el filósofo, el ambicioso y el amante del lucro. Subyacentes a cada uno de estos tipos hay tres clases de placeres. El filósofo es el que mayor experiencia tiene en estas tres clases. Por lo tanto, su modo de vida es el más agradable.


583b Tercera prueba

El estado en que no se sufre es intermedio entre el placer y el dolor. Pero cuando se ignora el verdadero placer se toma por placer la cesación del dolor. Cuando el alma sigue a la parte filosófica, cada una de las partes hace lo que le corresponde y obtiene los placeres que le son propios. El hombre tiránico, en cambio, somete la parte racional a la apetitiva. Por ende, el tirano vive del modo más desagradable y el rey del más agradable. El tirano está alejado del verdadero placer en una cantidad que es el triple del triple.


588b La justicia es más ventajosa que la injusticia

El que comete injusticia esclaviza lo mejor de sí, y, si la oculta y no la expía, se vuelve más perverso.


LIBRO X


595a La poesía imitativa alejada de la verdad

Hay muchas camas, pero una sola Idea de Cama, mirando a la cual el artesano fabrica las camas múltiples; y a su vez el pintor hace otra cama, aunque no una cama real. Hay, pues, tres camas: 1) la que existe en la naturaleza y que es creada por el ‘productor de naturalezas’ (phytourgós), o sea, Dios; 2) la que hace el artesano (demiourgós), o sea, el carpintero; 3) la que hace el pintor, que es el imitador. Y no la imita como es, sino como le parece según de dónde la mire. Lo mismo los poetas: son imitadores de imágenes de la excelencia, sin acceder a la verdad.


602c La poesía cultiva la parte inferior del alma

Una misma magnitud parece distinta según de dónde se la vea, perturbando así al alma. A esta perturbación se opone la parte racional, que es, por lo tanto, distinta y superior a la parte perturbada. En esta y otras luchas interiores del alma, la poesía colabora con la parte inferior, que es la preferida por los poetas para imitar.


608c La inmortalidad del alma

El mal de una cosa es lo que la corrompe. Pero los males del alma (la injusticia, la cobardía, etc.) no la destruyen. Nunca la perversión de una cosa destruye a otra, sino sólo la propia perversión. De modo que si los males propios del alma no la pueden destruir, menos aún podrán los males propios del cuerpo, que son ajenos al alma. Y si el alma no perece ni a causa de un mal propio ni de uno ajeno, es inmortal.


612b Las recompensas del justo

Aunque la justicia vale en sí misma y no por sus consecuencias, goza de la mejor reputación entre los dioses y hombres; pues a los dioses no se les escapa quién es justo y quién injusto. Y si el justo es amado por los dioses, le sucede lo mejor, en vida o tras la muerte. Lo mismo con los hombres: tarde o temprano reconocen la justicia del justo.


614b Mito de Er

Tras morir, las almas son juzgadas y, según eso, pasan mil años de castigo bajo tierra o, mil de deleites en el cielo. Y al prepararse para renacer, no es elegida cada alma por el demonio que guía a su destino, sino que ellas mismas escogen sus demonios. Deben elegir entre modos de vida muy distintos, y luego su demonio debe conducir su ejecución. En la elección pesan los hábitos de la vida anterior. En estos modos de vida no hay ningún rasgo del alma, porque ésta cambia según el modo de vida elegido: en eso radica su riesgo.



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